Restauración de Ecosistemas

La restauración de pastizales puede no sonar como algo llamativo pero es la base de la renaturalización de la Patagonia. La mayor parte de los pastizales del mundo fueron convertidos para uso agrícola, lo cual generó una enorme pérdida de hábitat para la vida silvestre, especialmente para los herbívoros. La restauración de ecosistemas a sus condiciones naturales busca encontrar nuevamente un equilibrio entre los usos humanos y naturales.

La Patagonia vasta y agreste, ha sufrido abusos ecológicos. La ganadería ovejera intensiva en suelos arenosos y áridos ha llevado a un proceso de desertificación. Como la mayor parte de esta región, el Valle Chacabuco ha sufrido en altísimo grado el sobrepastoreo, que ha eliminado pastizales y ha atraído una serie de especies exóticas a la zona. Al hacer la transición de estancia ganadera a Parque Nacional, Conservación Patagónica quiere revertir este detorioro, instaurando un modelo de restauración que recupere el hábitat degradado.

Poco tiempo después de comprar la estancia Valle Chacabuco en 2004, lanzamos el programa de recuperación de praderas. Ochenta años de pastoreo ovino en las frágiles estepas del valle, poco aptos para la ganadería intensiva, resultaron en un mosaico de especies invasoras, pastos pobres y zonas yermas. De las 30.000 ovejas y 3.800 vacas que tenía la estancia vendimos casi todas en un período de cuatro años, de modo de no distorsionar el mercado ganadero local. La eliminación del ganado, algo sin precedentes en la región, fue un paso crucial para evitar el colapso del ecosistema de local.

Más de 600 kilómetros de alambrados atravesaban la estancia, fragmentando el hábitat y bloqueando importantes corredores de migración de fauna nativa. Había cientos de carcasas de guanacos colgando de los alambres púas, espeluznante evocación de los animales que no pudieron cruzarlos. Voluntarios de todo el mundo se nos unieron para retirar los alambrados: una tarea ardua pero ha traído satisfacción. Nosotros reciclamos todos los materiales que pueden volverse a usar. Hasta 2010 ya se había retirado la mitad de los alambrados, y la tarea continúa.

Bajo la dirección de un ecólogo restaurador, nuestro proyecto de recuperación de pastizales ha recolectado muestras de suelos para desarrollar planes de gestión para distintas áreas y ha creado parcelas de investigación para ensayar la efectividad de la replantación y del control de la erosión. Conservacionistas voluntarios recogen semillas de pastos nativos, especialmente de la especie coirón, para replantarlas en áreas severamente dañadas.

En tan sólo cinco años, el Valle Chacabuco ha hecho admirables y palpables avances hacia la recuperación. Una restauración completa demandará décadas, pero los biólogos del proyecto están sorprendidos de la velocidad con la que los pastizales han recobrado su vitalidad. Los visitantes pueden fácilmente notar el contraste entre el futuro parque y las propiedades adyacentes, en las que aún hay ganado. Pastizales exuberantes, sin alambrados, y manadas de guanacos que se desplazan libremente son indicadores de la transformación que hemos comenzado.

Los alambrados para ganado, que estamos en proceso de levantar, atrapan y matan a los animales salvajes

 

Voluntarios levantando alambrados

 

Plantado de coirón, un pasto nativo de la Patagonia

 

Los pastos saludables vuelven al Valle de Chacabuco