Recuperación de Especies Amenazadas

Una drástica transición del ecosistema es lo que está ocurriendo con el renacimiento de la Estancia Valle Chacabuco como el Parque Nacional Patagonia. Las tareas de gran escala para la restauración del ecosistema que lleva a cabo Conservación Patagónica sirven de base para programas específicos de especies, tales como la protección y monitoreo del programa de recuperación del emblemático huemul, en peligro de extinción.

Durante ocho décadas el ganado agotó los pastos de los valles y las laderas: 25.000 ovejas y 3.000 vacas colmaban la superficie de la Estancia Valle Chacabuco cuando Conservación Patagónica la adquirió en 2004. Los frágiles pastizales de la estepa patagónica no estaban preparados para esta presión producto del pastoreo, y se deterioraron dejando un mosaico de tierra erosionada y de plantas invasoras. Cientos de kilómetros de alambrados impedían que la vida silvestre, entre ellos los guanacos y los huemules, accedieran a los pastos buenos y a los bosques. Todos los años morían muchos animales tratando de cruzar estos cercos. Además, la caza furtiva y los ataques de los perros de la estancia mataban a muchos guanacos y huemules llevando al huemul al borde de la extinción. A pesar de que en teoría la matanza de pumas y zorros está prohibida en Chile, la estancia – como la mayoría de los establecimientos ganaderos de la región – cazaba a estos predadores para reducir la muerte de ganado. Por esto, las poblaciones de estas especies eran artificialmente escasas y estaban dominadas por individuos jóvenes.

A medida que el carácter natural vuelve a esta vasta área, las poblaciones de especies clave están encontrando un nuevo equilibrio. Ahora que el ganado prácticamente no existe, los pastizales están produciendo alimento en más cantidad y mejor calidad para un grupo de herbívoros salvajes. Por primera vez después de décadas, animales salvajes como el huemul y el guanaco tienen acceso a un hábitat excelente. Además, a medida que nuestro programa de voluntarios retira los viejos alambrados, las poblaciones están empezando a desplazarse libremente por las 263.000 hectáreas de esta área que contempla el parque.

Nuestros programas de recuperación de vida silvestre es un punto de partida para investigaciones e iniciativas para proteger y monitorear determinadas especies. En el mundo, muy pocas áreas de este tamaño han experimentado una transformación tan drástica del uso de la tierra, lo que convierte a este proyecto en un lugar clave para la investigación biológica y ecológica. Monitoreamos especies en peligro y amenazadas durante la transición y desarrollamos estrategias para recuperar poblaciones reducidas.

El huemul, una especie emblemática en Chile, pero en peligro, es de primera prioridad para el proyecto del Parque Nacional Patagonia. En paralelo, dados los cambios en el ecosistema, rastreamos y monitoreamos los pumas con collares GPS de modo de obtener información acerca de sus patrones de depredación, rangos de distribución, y movimientos (datos críticos debido a su proximidad a la amenazada población de huemules). Al mismo tiempo, estamos desarrollando estrategias tales como la de emplear perros ovejeros para prevenir conflictos entre predadores y ganado. Muchos de nuestros vecinos siguen criando ganado; nosotros tratamos de demostrar que hay formas de proteger a los animales domésticos sin matar a los predadores. En los próximos años lanzaremos programas de recuperación de la vida silvestre centrados en otras especies amenazadas de la Patagonia.

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